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domingo, 24 de mayo de 2026 Crónicas de viaje
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Qué ver en las Islas Phi Phi: la ruta secreta para evitar las masas y encontrar el paraíso real

Islas Phi Phi
Islas Phi Phi
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Admitámoslo: todos hemos soñado con ese azul imposible del Mar de Andamán. Pero cuando buscas qué ver en las Islas Phi Phi, la realidad puede ser un choque térmico entre el paraíso soñado y una horda de palos selfi. Este pequeño archipiélago de la Provincia de Krabi es frágil, magnético y, si sabes cómo moverte, absolutamente inolvidable.

Con apenas 12,25 km² de superficie, estas islas concentran una belleza geológica brutal. Situadas en las coordenadas 7°44′00″N 98°46′00″E, son un laberinto de piedra caliza donde el punto más alto en sus zonas llanas no supera el 1 metro de altura.

(Sí, nosotras también alucinamos con lo expuesto que está este edén). Aquí tienes el plan maestro para conquistarlas.

Maya Bay: El despertar de un mito

Es la parada obligatoria qué ver en las Islas Phi Phi, pero con un giro de guion. Tras años de cierre para restaurar su biodiversidad, la división de Ao Nang ha impuesto reglas de hierro.

Ya no se permite el baño para proteger a los tiburones de puntas negras, pero ver la bahía vacía desde la orilla es una experiencia mucho más potente que cualquier chapuzón masificado.

Para vivirla de verdad, tienes que ser la primera. El primer barco sale al amanecer. Ver cómo la luz naranja del sol empieza a lamer los acantilados de Phi Phi Leh sin el ruido de los motores es, sencillamente, otra liga. Es en ese momento de silencio cuando entiendes por qué este lugar cambió la historia del turismo en Tailandia.

El tip de Inés: Alquila un ‘longtail boat’ privado. No escatimes aquí. Tener un barquero local que te lleve a tu ritmo te permite esquivar los barcos grandes que llegan desde Phuket o Krabi a partir de las diez de la mañana.

Pileh Lagoon: La piscina de los dioses

Si me preguntas qué ver en las Islas Phi Phi para sentirte en otro planeta, la respuesta es Pileh Lagoon. Es una entrada de mar rodeada de paredes verticales que bloquean el viento y el oleaje. El agua aquí no se mueve; es un espejo esmeralda donde los botes parecen flotar en el aire. Es el punto perfecto para lanzarte al agua y hacer esnórquel sin corrientes.

Lo que nadie te cuenta es que, dependiendo de la marea, la entrada a la laguna puede ser un espectáculo en sí mismo. En marea baja, los colores se intensifican hasta parecer irreales. Es un ecosistema delicado que nos recuerda la importancia de no tocar el coral ni molestar a la fauna marina. Es puro Sureste Asiático en su versión más salvaje y pura.

El reto del Viewpoint: Phi Phi desde el cielo

En la isla principal, Phi Phi Don, el plan estrella es subir a sus miradores. Es una subida de escalones que te hará sudar hasta el alma, pero la recompensa es la foto definitiva. Desde el Viewpoint 2 verás el istmo que une las dos montañas de la isla, una lengua de arena blanca que parece a punto de ser devorada por el mar.

Es el lugar idóneo para entender la fragilidad de este archipiélago. Ver ese estrecho de tierra de apenas 1 metro de elevación te hace comprender por qué el respeto ambiental no es una opción, sino una necesidad. Quédate allí arriba hasta que el sol caiga; ver cómo se encienden las luces del pueblo de Ton Sai mientras el cielo se vuelve púrpura es un recuerdo que te llevarás gratis.

Bamboo Island: El refugio del náufrago

¿Agobiada de tanta roca? Pon rumbo a Bamboo Island (Ko Mai Phai). Es la cara B de lo que ver en las Islas Phi Phi. Aquí no hay acantilados, solo una isla circular rodeada de una barrera de coral alucinante y una vegetación baja que da nombre a la isla. Es el sitio para tumbarse en la arena blanca y olvidarse de que el mundo existe.

Es menos visitada que las bahías principales, lo que la convierte en el refugio perfecto para quienes buscan calma. Puedes pasar horas simplemente flotando en sus aguas poco profundas. Eso sí, recuerda que forma parte del Parque Nacional y hay guardaparques vigilando que nadie deje rastro de su paso. Respeto máximo.

Advertencia importante: En las islas no hay coches. Todo el transporte es a pie o en barco. Lleva calzado cómodo para las rutas de senderismo y prepárate para que tus pies se llenen de arena cada cinco minutos. ¡Es parte del encanto!

Monkey Beach: Vecinos con manos largas

No podemos cerrar la guía de qué ver en las Islas Phi Phi sin mencionar la Playa de los Monos. Se llega fácilmente en kayak o en bote. Los macacos son los dueños del lugar y no tienen ninguna vergüenza. Son fotogénicos, sí, pero nosotras te lo advertimos: no les des comida y vigila tu mochila. Son ladrones profesionales de gafas de sol y fruta.

Las Islas Phi Phi son un destino que hay que ver con ojos nuevos. A pesar de la fama y del paso del tiempo, siguen manteniendo una fuerza visual que te deja sin aliento. ¿Estás lista para ponerte las aletas y descubrir el corazón de Krabi? El paraíso está ahí fuera, esperando a que llegues antes que el resto. ¡Nos vemos en el muelle!